Por Laura Gonzalez
Colombia
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Voy directo por un camino de piedras y arbustos. En lo lejano no se ve nada y en lo cercano no esta mas que mi presencia absoluta, en la que no se si es la noche o el día que me acompaña, adolorida de las piernas y acongojada por mi vida. Los arboles rosados con los frutos amarillos, en la madurez mas perpetua y exquisita, solo una mirada me incita, solo la gula y la culpa me cohíben.
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La tierra azul se va haciendo más suave a medida que camino y la compañía de esta gente, con narices puntiagudas y cuerpos alargados me atormenta cada minuto que transcurre. Pues mientras mis piernas y mi vida dejan de incomodarme, ahora son ellos, los que yo hacia invisible, quienes me atormentan.
La tierra azul se va haciendo más suave a medida que camino y la compañía de esta gente, con narices puntiagudas y cuerpos alargados me atormenta cada minuto que transcurre. Pues mientras mis piernas y mi vida dejan de incomodarme, ahora son ellos, los que yo hacia invisible, quienes me atormentan.
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Sus rostros grasosos, con puntos verdes. Sus narices puntiagudas y mohosas y sus cuerpos largos e interminables, con aletas negras que sobresalen en sus partes intimas, como erectos ante el aire oscuro, me repugnan a medida que corren las horas, los minutos, los segundos…
-Ya he llegado al lugar prometido. Aquí, donde el cielo es purpura y la tierra azul. Donde las personas son particularmente extrañas y extravagantes, pero…
Sus rostros grasosos, con puntos verdes. Sus narices puntiagudas y mohosas y sus cuerpos largos e interminables, con aletas negras que sobresalen en sus partes intimas, como erectos ante el aire oscuro, me repugnan a medida que corren las horas, los minutos, los segundos…
-Ya he llegado al lugar prometido. Aquí, donde el cielo es purpura y la tierra azul. Donde las personas son particularmente extrañas y extravagantes, pero…
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Cada segundo que pasa, los olores mas fuertes y excitantes rosan mi espíritu y el olfatearlos mas detalladamente, me hace alejar de la multitud, con la que arribé.
Cada segundo que pasa, los olores mas fuertes y excitantes rosan mi espíritu y el olfatearlos mas detalladamente, me hace alejar de la multitud, con la que arribé.
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-¿Quién eres tu hermoso y extraño ser de las tierras curuceas?, ¿a que haz de venir por estos lados donde nada existe mas que tu presencia?... (Un ser con figura obesa, extraña, los ojos grises, sin cejas y sin pies, pregunta dubitativamente)…
-¿Quién eres tu hermoso y extraño ser de las tierras curuceas?, ¿a que haz de venir por estos lados donde nada existe mas que tu presencia?... (Un ser con figura obesa, extraña, los ojos grises, sin cejas y sin pies, pregunta dubitativamente)…
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-Soy yo. Marajel. Vengo a conocer a aquel que me haga volver al mundo de los Popesios. Es allí donde debo estar y es aquí donde vine aterrizar. ¿Me puedes tu ayudar, ser extraño y desconocido para mi?...-Déjame decirte que no tengo la mas mínima idea de quien eres. Y tampoco te puedo ayudar.
-Soy yo. Marajel. Vengo a conocer a aquel que me haga volver al mundo de los Popesios. Es allí donde debo estar y es aquí donde vine aterrizar. ¿Me puedes tu ayudar, ser extraño y desconocido para mi?...-Déjame decirte que no tengo la mas mínima idea de quien eres. Y tampoco te puedo ayudar.
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Así pasaron los días en el monte, en donde el cielo se torna purpura y la tierra azul. Donde los arboles son rosados con frutos amarillos y verdes y los seres que lo habitan son mas extraños aun. Y allí quedó enterrada en el monte perdido, Marajel, sin ayuda y sin alivio. Mientras los días pasaban, su figura cambiaba. Desde la panga en donde una noche embarcó desde su hogar, no ha llegado al lugar querido y ahora yace en la misma panga terrenal. En la tierra azul suave y cómoda y en el cielo purpura y agonizante, donde no hay noche ni día que acompañe…
Así pasaron los días en el monte, en donde el cielo se torna purpura y la tierra azul. Donde los arboles son rosados con frutos amarillos y verdes y los seres que lo habitan son mas extraños aun. Y allí quedó enterrada en el monte perdido, Marajel, sin ayuda y sin alivio. Mientras los días pasaban, su figura cambiaba. Desde la panga en donde una noche embarcó desde su hogar, no ha llegado al lugar querido y ahora yace en la misma panga terrenal. En la tierra azul suave y cómoda y en el cielo purpura y agonizante, donde no hay noche ni día que acompañe…
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Solo figuras y motivos…Solo mi sueño furtivo y ahogado…Aquí mi mamá y yo.
Solo figuras y motivos…Solo mi sueño furtivo y ahogado…Aquí mi mamá y yo.








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