miércoles, 25 de noviembre de 2009

Walter Garib/ Chile



.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
EL GALLINERO

Esa tarde todo estaba muy tranquilo en el gallinero, hasta que al gallo se le ocurrió pisar a una de las gallinas. Hubo en seguida un alboroto mayúsculo. Nadie se explica porqué las gallinas despechadas se abalanzaron sobre la pareja y la empezaron a picotear. Moraleja: el amor debe seguir siendo reservado, para evitar las escenas de celos.

2 comentarios:

  1. No hay amor sin intimidad, lo otro suele rondar la obsenidad y provocar más de un cacareo...

    ResponderSuprimir
  2. Alberto, buenísimo tu comentario... jajaaaa

    ResponderSuprimir