lunes, 21 de febrero de 2011

Héctor Zabala, Buenos Aires, Argentina


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CADENA PERPETUA

Cierta vez un escritor quiso terminar un cuento carcelario. Como no quedaba conforme con ningún final, abusando de la magia (porque también era brujo) se metió en su propia obra por si los personajes lo inspiraban un poco.
Pero los personajes resultaron ser delincuentes de lo peor: en un descuido lo encerraron en la cárcel a perpetuidad mientras ellos escapaban del cuento.


* “Cadena perpetua” (minicuento): Finalista en el certamen internacional Microcuento En Rojo, del periódico Claridad. San Juan, Puerto Rico, 4 de noviembre de 2010.

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