miércoles 15 de junio de 2011

Francisco Viñuela De La Vega, Saint-Lazare, Quebec, Canadá












ORDEN DE MISION

1.-

“El silencio no significa mudez, solo voz baja, muy baja.”, fué todo lo que le dijo, luego cortóla comunicación y puso el móvil en su bolso. 
Ahora estaba nevando. La plataforma del aeropuerto comnenzaba a cubrirse de blanco, cuajando. Se preparaban para despegar. 
Ellos formaban un equipo viajero de muy buena pasta humana. Siete horas de pié con mala postura al interior del avión no habían logrado alterarle el tono de su voz. 
Eso le costó disgustos por parte de amigos y familiares. Su cabeza estaba siempre en su sitio. Aunque pasaba por la vida sintiéndose tremendamente infeliz. Sin lograr entrar en un estado de aceptación cotidiana que la recompensara. Daba la impresión de saber exactamente lo que quería. Pero era dificil de expresarse cuando había que callar tantas cosas, por suerte la distancia hacia el resto. 
Ya no era ninguna jovencita a esas alturas. Consideraba en su fuero interno que tenía toda una vida de esfuerzos inútiles a sus espaldas. Siempre se había fijado prioridades pero siempre tuvo que abandonarlas por las de los otros.
Tomando velocidad, rodaban ya por la pista. Jakmii y Lloic estaban a los mandos. Con ellos, Letizia, se sentía segura. Abandonaron el Learjet 60 en el aeropuerto de Palmas de Mallorca. 
Ahora la aeronave era un Hawker Beechcraft 850 XP, con cabina presurizada, los especialistas estaban a bordo para recibir a cargo el paciente cuando llegaran a destinación, a fines de coordinar los detalles clínicos del traslado. En ese caso la distancia hacia imposible realizar un traslado terrestre y por eso se encontraban nuevamente allí con el equipo designado.
Atrás quedó un matrimonio costoso, abandonado sobre la marcha, aplazando los hijos que al final no tuvo, hasta que el paso de la vida lo empujó todo de lado. 
Recién ahora comenzaba a tranquilizarse, quería pensar solamente en si misma. El tiempo se le venía encima como una avalancha y no encontraba la forma de someterlo, haciéndolo suyo.
Dió una mirada rápida. Al fondo, en el espacio reducido de la cabina, habían reemplazado el diván de tres plazas por una camilla rígida y tabla corta con cinco bandas de sujeción, dispositivo cérvico lumbar para extracción, todo de alumino con certificación, incluyendo colchón clinico con cojin, multiposiciones para el respaldo, ofreciendo una gran facilidad para la transferencia del paciente, tratándose de un traslado programado de un paciente estabilizado. 
El estado del paciente requería de un traslado rápido y sin movimientos bruscos. Se trataba de un traslado de manera rápida y segura, con la cooperación de pilotos privados de alta seguridad. ‘‘Paciente crítico necesitando un soporte vital avanzado’’ le dijeron al comienzo de la llamada.
Se habia configurado la tripulación médica expresamente. Un traslado correcto de un paciente programado. En la aeronave ya estaban instalados los equipos y los insumos necesarios.
Los coordinadores contactaron con los profesionales a cargo del paciente en el lugar de origen para afinar los detalles logisticos. Partían desde una base en una pequeña isla griega. El director de operaciones no se encontraba abordo, entonces ella excepcionalmente asumió la responsabilidad.
El fondo de la aeronave, con el acondicionamiento de la cabina, había sido transformado en una unidad para manejo en vuelo de un paciente de esa calidad crítica. 
El vuelo se realizaba en horario nocturno sin importar las condicones climáticas que imperaban.
Por la necesidad de este paciente los requerimientos habían sido mayores. Las necesidades de cada paciente en particular eran diferentes. Monitorizacion de signos vitales, el paciente bajo sedación profunda. Administración de fluidos, fármacos endovenosos. Ya se estaba realizando la asesoria por especialistas en la preparación del paciente previa al traslado.
El tiempo se le escapó cuidando a otros, lo peor fue el esfuerzo inmenso y doloroso que puso en amar justamente a quienes la despreciaron. Lo primero que recordaba de su infancia eran las humillaciones, la soledad, el comienzo de los estudios, al mismo tiempo que cuidaba de un padre anciano.
Luego vinieron las persecuciones, la vejación, el insulto, la amenaza. Tuvo que correr para proteger a los suyos. Sin tener tiempo de pensar en lo que hubiese sido más conveniente para ella.
Un día, en una misión clínica en Angola, durante una misión de paz según se les llamaba en esa época, tomó la desición de fugarse, asilándose. Recién acababa de cumplir dieciocho años.  El GI Joe americano, que hacia su ronda vespertina, cuando la encontró vagando en los patios de aquel consulado en un país vecino, estuvo a punto de descargarle encima su M16.
Soportó una gran presión por mantenerse a distancia, incluso muchos parientes le escribían para decirle que lo mejor era que volviese, que todo le sería perdonado y ella sin poder explicarse el porqué de su obstinación. Ahora si que tenía deseos de alejarse de todo, sabia que eran solo deseos.
Las responsabilidades operativas para la ejecución de la misión y el control y evaluación de las actividades de la unidad quedaban registrados en forma secuencial y detallada en los registros de vuelo, Luego eran destruidos cuando se completaba la orden volviendo a destino.

2.-

Quizá el trabajo era su única fuente de satisfacción, no por el trabajo en si, que era duro y pesado, más bien por el reconocimiento que obtenia, comprendíó que esa era su única familia desde hacía muchos años, supo muy temprano que su felicidad provenía de la sencillez misma de estar viva, eso era lo que contaba, la vida les llevaba la delantera de todas maneras, la cosa era soñar lo maravilloso,diría que el destino se los estaban siempre leyendo desde el invisible, sabia que por ser mujer, era una ráfaga de esperanza de algo mejor aunque todo fuese tan difícil como siempre.
En lo cotidiano, se dejaba acariciar, era naturalmente voluptuosa, disfrutaba de la caricia física, disfrutaba de ella misma y cuando hacía el amor llenaba todo de lamentos aunque los sabía desprovistos de ternura, su humildad era lo único fuerte y siempre tuvo una magia especial para encontrar puertas de salida.

El Servicio de Operaciones Especiales recibió la solicitud de traslado en ambulancia aérea de parte de la autoridad de inteligencia militar, con base en Kandahar a las 18h00 de un Jueves, que se anunció muy rutinario, al comienzo, registró el control y seguimiento de la solicitud recibida, 18h30, dió instrucciones para el registro del traslado. Ingresó en la unidad administrativa del pentágono y de los servicios de la Agencia Nacional de Seguridad los registros electrónicos, cintas de audio, video y microfilm. A las 19h00 se aprobó el código de procedimiento.

Retrocedió a esa mañana cuando bajo una neblina tropical volvió a enterrar a Salsh su perro Cokerspanier, no podía decir nada, era absurdo pero era así. Lo envolvió en un trozo de sabanilla reforzado con papeles y cordones. El crimen de Salsh fue algo perverso y luciferiano por no decir satánico y misterioso, eso que eufemísticamente llamaban misterioso. Seguramente una venganza, un mensaje, no había una sola gota de sangre, se lo dejaron acostado en la galeria trasera de la casa, pulcramente, al lado de un saco de plástico transparente repleto con sus vísceras.
El impacto fue horroroso, que no la viniesen a regalar ahora con atributos ni manifestaciones de amor. Sintió que algo la abandonaba, con la repugnancia perdió la sensualidad que la sostenia, sintió la muerte penetrarla de improviso, el golpe la encontró desprovista de caparazón, sintió que era ella que destriparon, la mataron racionalmente. No lloró, ni pudo, dió con la cabeza en los muros y ni eso la hizo llorar, luego, cubrió a Salsh con un mantel y fué en busca de mortaja. No se entendía, de veras no se entendía su propia reacción, ni dramatizaba la situación. Era extraño, cuando pequeña lloraba mucho si perdían un animal o se iban de casa a otro villorio, pero entonces sintió una inmensa indiferencia adueñarse de ella, no se iba a dejar morir, iba a resistir con todas sus fuerzas.

Lloic salió de la cabina y vino a darle un beso en la mejilla acariciándole levemente la espalda.
Ella tenía un parentesco existencial con Lloic. Era el tipo que decía siempre esas frases comunes que hacen tanto bien: ‘‘Todo sirve siempre para algo, el tiempo todo lo arregla, los hombres siempre se alían’’ ‘‘Somos lo que somos y no hipocampos en el mar’’, le dijo.

Volvió a la realidad, la aeronave era moderna y sofisticada. Ahora todo se construia con programas basados en la realidad virtual. En este caso no se aplicaba la noción de regularisación operativa. No irían al hospital más cercano, sino al destino señalado por la orden de misión.

‘’Servicio aéreo de salvamento maritimo a torre de control’’ dijo el comandante Jackmii, al entrar en territorio Afgán, aproximándose a la base aérea de Bagram.

Muchas veces se preguntó como comenzó todo eso, gozaba formando parte de una trinidad a la que no le pidió nada, un chorro de luz que da de comer a los ojos cuando se va ascendiendo al atardecer frente al sol que se esconde tras las nubes negras.

El goce lo sentía solo en ella, como el color y al tacto de un viejo libro, liberada de su desgarro personal, sacrificando su propio sueño, huérfana, ya separada y desdoblada del dolor que ella reconocía que oprime a los mas débiles, le costaba adornarse ante otras personas, el pájaro que canta solo no es bien aceptado, se decia, lo sabia y sentia no tener más tiempo, el oficio les devoraba por partes iguales.  ‘‘Apaga y vámonos’’ no era su frase. Acumulaba comentarios que no alcanzaba a poner.

"En otra época todos viajaban sin vacunas contra el tétanos ni seguros de viaje, nadie sabía nada de grupos sanguíneos ni vacunas antialérgicas", dijo Lloic sentándose a su lado.

Las condiciones de la visibilidad y altura de vuelo eran perfectas para la base de Bagram. La base aérea localizada en la provincia de Parvan a 11 kilometros al sudeste de la ciudad de Charikar y a 47 kilómetros al norte de Kabul disponía de una pista de aterrizaje y despegue para aviones de carga y bombarderos.
Durante algunos segundos iban a hacer escala en Mazar-e-Sharif, en el centro de operaciones especiales, nuevos proyectos de mejoras de aeropuertos en el teatro de operaciones afganos hacían la vía mucho más accesible, los proyectos de construcción militar habían creado cuatro nuevas pistas de aterrisaje, rampas para transporte y estacionamiento para helicópteros, desde allí se lanzaban aviones de vigilancia y reconocimiento de inteligencia.

3.-

Se verificó que Omar Khadr nació en Toronto el 19 de septiembre de 1986 y que su padre se lo llevó a Afganistán cuando tenia recién cumplidos los 14 años.

Se supo precisamente que en Junio 2002, luego de una batalla que duró 4 horas y en la que murió un soldado americano, fue capturado, el denominado Omar, a la edad de 15 años.
No existe ninguna evidencia de que haya sido él quien lanzara la granada que mató al soldado.

Cuando lo subieron y lo pusieron en la camilla ya venía bajo sedación, envuelto en una sábana blanca que no dejaba ver ni su cuerpo ni su rostro. Para ellos era un caso urgente de evacuación sanitaria. Eso era todo.

El Hawker Beechcraft 850 XP, volvió a elevarse silenciosamente bajo el cielo estrellado de la fria noche Afgana dejando abajo la pista de Bagram.

Siempre estuvo allí durante todos esos años buscando la razón que confirmara que no se había equivocado en su fuga, cuando murió su madre se lo comunicaron por un breve fax, no pudo hacer nada ni moverse, de todos modos el sentimiento de irrealidad la protegió del dolor, solo una furtiva sombra sentada a su lado en la estación del tren de Pinar del Rio, no comprendia como podia provocarse esa ausencia de memoria visual frente al dolor, era incapaz de verla.
En la madrugada atravezó el puente hacia Manhattan, el sol ya iluminaba el Hudson, negándose a sumergirse, las primeras luces la alcanzaronn en su mañana, el fax llegó la noche anterior, luego, un poco de licor tardío sirvió para acompañarla. Al levantarse tuvo la sensación de ser de vidrio, que todo el mundo podía ver a través de ella.

"Cuando no queda más remedio que vivir, cuando no se espera absolutamente nada, siempre sucede algo, un hecho modesto, en general casi insignificante pero que luego se amplifica y termina por cambiar el destino de una persona", volvió a repetír Lloic.

No iba a terminar aherrojada y sin norte, ella era un mundo cargado de utopía y no quería abandonarlo todo, el llanto y un largo trayecto de indignidades le habían señalado el camino.
Saliendo de su escondrijo se había transformado en apaciguadora, el modernismo aplastó los trazos de su pasado, ahora, ella era de otra tendencia.

Lloic conversaba con el equipo que se ocupaba del enfermo,
‘‘Felizmente que existen centros especializados en cirujia infantil’’ dijo.
"Los programas de cooperación iban a eliminar el neumococo y la obesidad infantil, mejorar los problemas de las caries dentales y ayudarles en el tratamiento de crisis de asma intempestiva".
Hacia su monólogo mientras los otros sentados a la orilla de la camilla lo miraban intrigados.
Lloic insistía, era importante, justamente, que países como Afganistán establecieran un calendario de vacunas contra la Tifoidea o el virus del Papiloma desde los 7 a los 18 años.

El padre de Omar Khadr fué desintegrado por un obus de 35 milimetros dejando, al mismo tiempo, a su hijo estacionado, solo, frente a una columna de soldados profesionales bién entrenados.

"Un niño sin ningún relieve, adoctrinado por la actividad paramilitar de un padre enloquecido. El resultado fueron dos balas en la espalda y un ojo reventado. Si, tenia que ser intevenido quirúrgicamente, era importante ayudarlo a superar esa experiencia, sobre todo a los 15 años, explicándole qué le iba a suceder, claro, graduando la información según su capacidad de entendimiento. Asi estaría en condiciones psicológicas para poder controlar las fantasías y temores que a menudo aparecían a esa edad frente a situaciones desconocidas, era común el miedo a la anestesia y si bien actualmente los riesgos eran mínimos, el miedo existe y por eso era importante mitigar la duda", insistió.

Todo se paga duramente, demasiado duramente. Se sintió muy sola y muy extraña, como si hubiese tenido un presentimiento que la persiguió durante toda la jornada. Esa mañana ella se despertó triste. Luego sonó el teléfono. Era la orden de misión que comenzaba. Ganaron altura velozmente entre humo y nubes, girando en una curva perfecta, navegaban en dirección a las islas griegas, sin escalas de combustible entremedio.

Los sentimientos traicionan frente a la realidad, una mirada hueca no tenía derecho a apagar el resplendor de la que llevaba dentro.
El cielo anaranjado le recordó un poster de Monet. Entró a la cabina de pilotaje a intercambiar dos palabras con Jackmii, los pájaros eran su única preocupación, les temía y los detestaba.
‘‘Era imposible alcanzar a verlos a tiempo, sobre todo los gansos silvestres’’ y cuando ya estaban encima era imposible evitarlos y si entraban en un motor el avión no tenia remedio.
Ella lo hizo reir hablándole de golondrinas y de nidos calientes en los balcones del Riverside parc, en Manhattan, frente al río.

"Lo importante de la pediatría y su relación con la psiquiatría era sobretodo a partir del comienzo de la adolescencia", insistió Lloic, antes de volver a su puesto.

Ella se sentó frente a la camilla del paciente, le dió la impresión que respiraba apenas, delicadamente le bajó el paño que le envolvía el rostro, los miembros del personal médico dormían un poco más lejos en sus sillones, esperó ver aparecer el rostro adusto y barbudo de un soldado, pero al terminar de retirar la sábana quedó al descubierto el rostro de un niño, imberbe, con una venda cubriéndole un ojo.
Sorprendida, se le quedó mirando, pensó inmediatamente que se habían equivocado en la acogida del paciente, alguien tenía que haberse equivocado.

En la cabina, Lloic observaba la inmensidad de la vía láctea. Pensaba en sus comienzos en la Fuerza Aérea regular, con su ala fija y su ala rotativa, de allí habian salido. Algún día tendrían que permitirle a la Fuerza Aérea regular adoptar un papel protagónico más importante en proporcionar asistencia no combativa, en momentos críticos, como aquel que estaban viviendo. Volaban como fantasma, únicamente reconocidos por el Comando de Operaciones Especiales, si algo fallaba en la línea de enlace, no existirían para nadie. Simplemente desaparecerían para siempre. El adiestramiento y la manera de calificarse había hecho de ellos un grupo aislado y permanente.
La calificación inicial para la misión fué un programa que requirió largo tiempo, como todos los otros.
Cuando una misión de rescate fracasaba no era por falta de adiestramiento, era por una falla garrafal en los servicios de inteligencia, errores de informacion, ignorancia, improvisación.
Una fuerza de rescate tenía que ser una unidad cerrada. Varios componentes que se sumen, pero unidades que previamente no hubiesen realizado un ejercicio conjunto, estaban destinadas al fracaso. Fueron adiestrados en asistencia exterior. Incluyendo una información de la situación política del país adonde iban.

El modelo que volaban, el Hawker Beechcraft 850 XP, lo habían modificado agregándole un tanque de combustible de largo alcance, de otro modo no atravezaban el atlántico, además tenia la capacidad para despegar y aterrizar, con un robusto tren de aterrizaje, en pistas cortas y rudimentarias. No era un avión armado aunque su instrumental incluía la capacidad de inteligencia de imágenes y señales y en ningún caso se le podía distinguir, del exterior, de otro avión similar.

Abajo, se repetia, en esa oscuridad les estaba esperando un enemigo hostil y brutal, sin escrúpulos, para destruir los valores con que ellos fueron formados.

‘‘Lloic puedes venir a la camilla ?’’ dijo Letizia, con un murmullo, en sus auriculares.

4.-

Se sentó frente a la máquina, el ventilador Oxylog 3000 tenía las dimensiones compactas de ventiladores pequeños usados en aviones ambulancias pero al mismo tiempo las ventajas de los grandes ventiladores utilizados en cuidados intensivos. Leyó la medición del volumen minuto en tiempo real, la relación inspiratoria /espiratoria. Estaba recibiendo una ventilación óptima. No queria desdeñar nada ni cubrirse tras la indiferencia profesional.

Lloic vino a sentarse a su lado. Letizia, hizo un gesto, mostrándole el niño conectado a la máquina.

‘‘No se trata de un soldado, se trata de un niño, ¿Vamos hacia un centro especializado en pediatria ? ’’ le preguntó Letizia.

Lloic se demoró un momento en responder, al mismo tiempo miraba inquisitivamente el rostro del niño. Trató de medir sus palabras, sus instrucciones eran específicas: solamente él y Jakmii conocian la destinación final.

‘‘Vamos a un hospital ultramoderno, pero no nos dirigimos a un centro de pediatria’’ dijo.

‘‘Qué me dices, ¿ hacia donde vamos ? ’’ insistió Letizia.

‘‘Nuestra orden de misión es transportar un soldado, prisionero, desde Kandahar hasta la base militar de Guantánamo, no está especificado en parte alguna que se trate de un niño o un adulto’’ replicó Lloic.

‘‘Habrá error acerca del paciente?’’ insistió Letizia

Lloic no dijo nada, sabía la respuesta, no había error, consideraban al niño como un soldado, caído en un enfrentamiento con fuerzas regulares del ejército. 

A partir de allí tenía que cultivar el arte del silencio, era mejor comprenderlo allí mismo, seguramente el paciente no iba a sobrevivir lo que le esperaba y nadie podía salvarlo de lo que se le venía encima, ni para bién ni para mal. Quería estar seguro que ella comprendía bien la idea, que lo pensara paradojalmente, si a ese niño le hubiesen puesto en sus manos el control remoto de una bomba atómica, lo habria apretado sin dudar ni vacilar. Era imposible que a esa edad supiece algo acerca de eso, ni mucho menos de sus consecuencias.

Dentro de 15 minutos, un par de millas náuticas, iban a entrar sobrevolando la Bahia de Guantánamo, les anunció Jakmii por el interfono. Allí abajo se encontraba la base naval americana a solamente 64 kilómetros de Santiago de Cuba, abarcando un área de 117 kilómetros cuadrados, aunque en realidad 49 solamente eran de tierra firma ya que el resto era agua y pantanos, con casi 18 kilómetros de costa de una bahía segura y profunda.

La infantería de marina Estadounidense ocupó la bahía de Guantánamo en 1898 pero solamente en 1903, cuando España perdió su soberania sobre Cuba, se instalaron definitivamente. 

Letizia no apartaba su mirada, el viejo sueño imposible de tener un hijo que nunca hubiese perdido, volvió a producirle un escalofrío. 
Allí no habría ni padre ni madre para introducirlo en la vida, ni hacer frente a dificultades. Lo usaron como explosivo humano y eso era todo lo que quedaba. Tocó levemente su mano pequeña y agarrotada. A los 14 años no eran muchas las memorias que podia haber acumulado, lo introdujeron de golpe a juguetes de adulto.
Obligándolo a tomarle el peso a una Kalashnikov y un lanza cohetes. Pero no tuvo ni monopatin de palo ni muñecos de trapo, en verdad que no tendría mucha infancia que olvidar. Tampoco nadie habló de la madre, nadie dijo nada, todo se justificó de ese modo.

Ella misma se veía en su jardincito de helechos, frotando su lámpara de aladino, de día, quemando las hormigas con la lupa de su abuelo y luego en la noche tratando de atrapar la luna quebrada en el fondo del pozo. Nada de eso aparecería mañana en la primera página de los diarios. ‘‘Lo que muere muere y el ideal es que no duela’’ dijo Lloic con otra de sus frases para el mármol. ‘‘Las cosas se veían grandes y útiles, cuando se tiene un afán creador’’ volvió a insistir.

Tenía que sacarse ese peso de plomo, que en el espacio de unos segundos, se le había instalado en el corazón. Si ella hubiese tenido un hijo hombre jamás le habría dejado ir a la guerra. ¿Cómo le llaman a eso, aprendizaje? ¿Adiestramiento? se escapan balas, se muere por puro azar, qué verguenza humana tanta muerte, el mundo se vuelca en su contra. ‘‘No te olvides, que los de Alkaida, son inmisericordes, imprevisibles y harán todo por destruirnos’’ dijo Lloic suspirando. 

Tenía que despedirse, sobretodo de esa imagen, pensó en los soldados de chocolate de su infancia. No se parecían en nada a lo que ahora creian ser, era demasiado tarde para volver a entretejer esa finísima tela de araña que era la vida, que ningún tsunami lograra deshacerla y que ningún soldadito de plomo viniese a reemplazarla.

Abajo en el aeropuerto se veian decenas de vehiculos con luces intermitentes amarillas, la señalización y las marcas en ese aeropuerto eran diferentes de las exigidas por la FAA, la Agencia federal que regía la aviación americana. ‘‘Charlie, Delta, Tango, instrucciones para aterrizar, dijo Jakmii estableciendo comunicación con la torre de control. La 04R, se veía pintada de blanco, aterrizaron por la pista paralela que se encontraba a la derecha, hacia el sudoeste.

No tenía miedo, solamente contracciones como si estuviese a punto de dar a luz, aunque nunca vivió la experiencia. Se sintió cansada, no quería desprenderse de su mano, los dos médicos se le acercaron, fue como una especie de sueño, comenzaron a preparar al paciente, los remezones la sacudieron cuando los neumáticos tocaron el asfalto de la pista. Sintió un sabor a leche materna en su paladar. 

‘‘Te estás quedando dormida’’, ‘‘Arriesgas tu carrera, mejor y por tu bién, no preguntes nada’’, le advirtió Lloic.

El avión se inmobilizó en uno de los cabezales de la pista. Comenzaba a llover torrencialmente, el temporal llegaba con ellos a la isla. 
Como el enfermo presentaba riesgo potencial para su vida por compromiso de sus funciones vitales, respiración y condición neurológica, la ambulancia terrestre avanzó pegándose al fuselaje del avión. El traslado solo demoró unos minutos.
Se completaron las tareas de mantenimiento y revisión, reposición de carburante y órdenes que llegaron en clave, desde la base, al computador de abordo. Luego, bajo la noche de Guantánamo, quince minutos más tarde, el Hawker Beechcraft, volvió a despegar con rumbo desconocido.

“El silencio no significa mudez, solo voz baja, muy baja”, fué todo lo que respondió, Letizia, encerrándose en su mutismo. 

3 comentarios:

  1. si, los protagonistas distraen y el lector enmudece... la memoria es quebradiza...

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  2. Gracias Rocio, muy generosa !
    emocionado de aparecer alli en Tu casa...
    "Orden de Mision" es un relato ficticio, cierto, pero basado en un caso real, ese muchachito soldado, que aun esta preso en la prision de Guantanamo...

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  3. por eso digo que la memoria es quebradiza... cuando la noticia baja del podio...

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