PITUFINA
Pitufina no tiene amigas. Está rodeada de pitufos que le ofrecen compañía y afecto. La rodean. La complacen. Pero Pitufina no quiere ser tratada como una igual. Además de las diferencias físicas, Pitufina experimenta otras necesidades. Pitufina se entrega a los sueños, su única manera de obtener libertad. Y está atenta a cualquier movimiento de los pitufos. Indaga el lenguaje amoroso. No hay palabras. Solo puede ir recolectando caricias que por las noches se conviertan en una sola.
Sueña ser penetrada. Amada, pero el cuarto está oscuro, no alcanza a ver la cara del pitufo que ingresa e invade. Se apropia del territorio y al otro día, durante el desayuno, Pitufina busca sin éxito a un sospechoso. Todos tienen el mismo tono de piel. Azul, intenso. Todos se bañan con agua de río, con jabón de la tierra. Es imposible describir el olor del pitufo que atraviesa la noche. Tiene la sensación, en los labios. Un sabor etéreo. Fuego y pasión. Los labios de su amante son agrestes. Observa al culpable de su turbación. Lo busca infructuosamente. De día, se esconde entre la masa. Es uno más. No quiere una relación. No ofrece paraísos perdidos, no le dice al oído que huyan. O que se enfrenten a la verdad. Pitufina se hace preguntas sin respuesta. Pero por la noche se entrega. Deja las palabras en el aguamanil. Y cierra la boca, tan solo la abre para sellar los labios del amante pitufo. Pitufina va en busca de consejo pero guarda silencio. Se enfrenta a la verdad que es mejor ignorar. Pitufina pide a Fortachón que resguarde su cuarto. Le dice que está en peligro, que la proteja. Fortachón se queda dormido. Pero en la segunda noche lo despierta el ruido de movimientos sobre la cama. Pitufina gime o se queja, grita y Fortachón se prepara para derribar la puerta. Está a dos segundos de descubrir lo inevitable. Pero Pitufina da un aviso de alerta. El pitufo desconocido salta por la ventana. Y el misterio sigue. Por una noche más, otro día más en la aldea de los Smurfs.
* De Superhéroes animados










Muy bueno, me lo gocé hasta el final, como hizo Pitufina. Saludos Karim.
ResponderSuprimir